En todas las empresas tarde o temprano siempre surgen conflictos. No es algo que haya que esconder, en todas la relaciones entre personas siempre aparecen diferencias que pueden provocar tensiones, pero que como seres civilizados tenemos la obligación de resolverlos para mantener el funcionamiento óptimo de nuestra empresa. Del mismo modo que pueden surgir conflictos entre parejas, entre amigos y entre familiares, es muy común que a lo largo de los años de vida de una empresa nos toque lidiar con un conflicto entre trabajadores, entre trabajadores y jefes, entre departamentos o entre los mismos jefes.
Debemos tener en cuenta que cuando solucionamos un problema tenemos que llegar hasta la raíz de éste para encontrar las causas y poder ser previsores de cara a otra ocasión. Habrá que tener cuidado también con las formas utilizadas para solucionar el problema, ya que no todos los sujetos percibirán del mismo modo la solución y puede que ésta incremente todavía más los problemas. Es importante tener tacto y saber tratar a todos los implicados del modo correcto para limar las asperezas.
Las principales causas de conflictos dentro de las empresas suelen estar causadas por:
- La opinión que tiene un departamento/trabajador sobre las actividades que realiza otro departamento/trabajador. Hay que evitar que exista la percepción de que hay “enchufados” y “privilegiados” en la plantilla.
- Diferentes metas y objetivos tanto de los jefes como de los trabajadores. Debemos saber cuales son los objetivos de cada sujeto y luchar por ellos.
- Ciertas actitudes demasiado competitivas o personas que entorpecen el trabajo en equipo.
- Las diferencias económicas entre trabajadores o entre jefes.
- El poder de toma de decisiones y la manera en que estas se aplican. Hay que diferenciar entre la autoridad de los superiores y el despotismo.
Foto de Centros Psicológicos










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